Esto va para examen, así que tomen papel y boli (o tinta y pluma, para los más refinados) y permanezcan atentos.
Hoy vamos a hablarles de las características que definen a una lolita, y que por lo tanto son de obligado cumplimiento para todas las que deseen serlo. Sí, todos sabemos que en este mundo hay una variedad infinita de rasgos y personalidades que definen a cada individuo, pero es hora de que conozcan la verdad que reina en este nuestro pequeño universo; así es como deben ser, así es como deben actuar y esto es lo que deben tener si quieren llegar a ser verdaderas lolitas (con certificado de autenticidad, oigan):
1. A muchas personas les gustan las mascotas. Sólo hace falta mirar por la ventana para darse cuenta de que desde el vagabundo de la esquina hasta la Paris Hilton del barrio tienen un fiel acompañante a su lado. Por supuesto, las lolitas no pueden ser menos, pero sin pasarse.
¿Que usted, señorita aspirante a lolita, quiere una mascota? Perfecto. Lo que necesita es un caniche.
¿Que usted, señorita aspirante a lolita,
no quiere ninguna mascota? Perfecto. Lo que necesita es un caniche.
Como ven, no hay elección. Los caniches son total y absolutamente imprescindibles para toda buena lolita. Desde luego, no hace falta recalcar que el caniche es el animal más lolita del mundo, si es que un animal puede tener esa cualidad.
No nos sirve ningún otro animal. Ni otras razas de perros (por muy elegantes y refinados que sean, no), ni gatos, ni peces, ni tortugas, ni caballos, ni vacas, ni caimanes, ni lechuzas, ni hormigas. El único
accesorio animal que nos gusta y que podemos
tener es el caniche. También pueden llamarlo poodle, por supuesto.
2. Siempre deben comportarse como las señoritas perfectamente educadas que son, no lo olviden. Esto implica, entre otras cosas, hacer gala de esa educación que sus tatarabuelas recibieron de las institutrices contratadas por sus tataratatarabuelos (que suponemos serían nobles y ricos) allá por el siglo XIX, y que ha ido pasando de generación en generación hasta llegar a ustedes.
La gente no comprenderá por qué se comportan como señoritas de la época victoriana, pero no se preocupen. Nosotras sabemos que esto es lo correcto, y nos comportaremos de acuerdo a las enseñanzas recibidas (gracias al legado educativo de la familia ;)), sea cual sea la situación en la que nos encontremos.
Esta parte puede ser difícil de comprender, por lo que vamos a ilustrarla con un ejemplo.
Imagínese que un día cualquiera va de camino al trabajo en su carruaje particular (mejor que sea un Renault, un Citroen o un Peugeot que un Seat, porque los primeros son franceses, y todo lo francés nos gusta más). Por azares del destino, el carro que circula por delante de usted frena en seco, lo que le hace a usted frenar de golpe también, y gracias al frenazo, su poodle (que le acompaña a todos los sitios) sale disparado, se golpea contra el parabrisas y muere (oooohh T_T). Cualquier otra persona, en esta situación, haría uso de su repertorio de palabrotas particular, saldría del coche para encararse al culpable y soltarle, como mínimo, otra serie de tacos para mostrar la ira que ha aflorado en su interior.Usted no debe hacerlo así. Dejará caer una lágrima por la muerte de su adorado accesorio perro, que será sustituído por otro con mejor pedigrí en unos días a más tardar. Caminará pausadamente y con la cabeza bien alta hasta llegar al coche del culpable del accidente, y le hará saber que, por su culpa, ha perdido un poodle. Siempre con buenas maneras y mejores palabras, claro. A continuación, sonreirá ligeramente y regresará al coche para poder volver inmediatamente a casa y (ahora sí) llorar y decir unos tacos a sus anchas, que para algo está encerrada en sus aposentos.Después se dará cuenta de que el poodle no iba debidamente atado en el coche (un bolso no es un buen lugar para transportar perros) y que realmente la culpa de la muerte no es del hombre al que ha imprecado antes, así que, cogerá un papel perfumado y un bolígrafo rosa y le escribirá una carta para pedirle disculpas. También incluirá unos macarons de Laduree para compensar el mal que le hayan podido causar sus amables palabras de reproche.¿Complicado el ejemplo? No se preocupen, a base de ponerlo en práctica se irán adaptando a su nueva personalidad.
3. Deben soñar con un príncipe azul y tendrán que detenerse en lugares bonitos a suspirar por él. Esto es un básico, tendremos que esperar a que el príncipe azul llame a nuestra puerta y no al revés. Y por supuesto, esperarán impacientemente (pero sin que se note) a la noche de bodas para tener su primera relación sexual. Porque somos
ñinas tontas señoritas decentes, no lo olviden, y no dejaríamos de lado nuestra reputación por una noche de sexo salvaje.
4. Disfrutarán de un té con sus amigas siempre que puedan. Siempre té. Siempre. Ni café, ni batido, ni cocacola y tampoco agua mineral. Porque lo que más nos gusta hacer es tomar el té en una tetería bien mona y si es posible servido en tazas de época.
Por supuesto, pueden tener otras aficiones, pero siempre tienen que mantener una preferencia por tomar el té. Desde que se levantan por la mañana deben estar pensando en tomar el té.
De nuevo, ilustramos con un ejemplo.
Imagínese que una amiga le invita a viajar a París (eso es Francia! nos gusta!), porque se organiza una exposición de poodles en el palacio de Versalles, donde además, regalan macarons. Pero resulta que una compañera de trabajo (que no es que le caiga muy bien) le envía una carta en la que dice que le apetece tomar el té con usted. La elección en este caso está clara. Acudirá a tomar el té con su compañera, porque obviamente, es lo que más le gusta hacer.5. Nunca se darán a ningún vicio. Recuerden que somos señoritas decentes, y que por ello, no debemos perder la compostura en ningún momento. No beberán alcohol, no probarán el tabaco, y no sabrán (ni querrán saber) nada sobre otras sustancias que puedan alterar su impecable comportamiento, por si acaso.
A causa de esto, no saldrán por las noches, y huirán de los bares y discotecas, pues son lugares que sólo sirven para hacer cosas que no les gustan. Además, las multitudes ebrias son enemigas de los vestidos pomposos, y como nunca podrán prescindir de los vestidos pomposos, toca prescindir de las multitudes ebrias.
Estos son, en definitiva, los rasgos básicos que toda lolita debe cumplir.
Y viendo esto pienso que, o yo no soy lolita, o realmente, los puntos explicados antes no son más que una sarta de topicazos que para nada definen a una lolita normal y corriente (que gente rara hay en todos los lados)
1. Los poodles me parecen los bichos más horrendos del mundo. Y desde luego que no considero que sea un "animal lolita". Propongo que a partir de ahora se considere "animal lolita" al ornitorrinco. No me diréis que no es más mono que un jodido caniche, eh?
Ah, se me olvidaba, larga vida a mi Bull Terrier, eso sí que es un perro lolita con narices!
2. Joder, este es el punto que más me toca la moral y que al parecer, más resalta de las lolitas. Me toca mucho las pelotas, y punto. Los que me conozcan ya sabrán que soy muy burra y que hablo mal, muy mal, así que no hay más que decir.
3. Oh, vamos, esto es la leche. Pocas veces he escuchado esta tontería de lolita = no sexo, pero cada vez que lo oigo, me dan ganas de repartir collejas a todos los que piensan así. Que somos horteras, no tontas, coño.
4. Claro, yo es que me muero por tomar el té con otras lolitas que probablemente me caigan como el culo. Por qué iba a pensar en ir al cine, salir a sacar fotos, dormir la siesta, salir a cenar o salir de fiesta, si puedo ir a tomar el té? No-me-jo-das.
5. Y esto me recuerda a un chiste estúpido de estos que te cuentan de pequeña.
Yo ni fumo, ni bebo, ni digo palabrotas. ¡Joder! ¡Se me ha caído el cigarro en la cerveza!Lo dicho, yo no soy lolita, sólo soy una chica a la que le gustan los vestidos más pomposos y horteroides que se puedan encontrar en el mundo.